RUTAS

Cada sitio presentado forma parte de un paisaje cultural vivo. A través de documentación visual, video y experiencias inmersivas, Rutas Rupestres de La Libertad propone una aproximación respetuosa al arte rupestre y a los territorios que lo contienen.

01 Valle de Chicama

Chuquillanqui

El sitio rupestre de Chuquillanqui alberga una de las concentraciones más importantes de arte rupestre al oeste de los Andes. El sitio comprende dos diferentes grupos de petroglifos: Cerro el Diablo y Quebrada de Algarrobos. Los dos grupos están separados por la extensa planicie de las Pampas de Cardonal, llena de un impresionante bosque de enormes cactáceas conocido como ‘cardos’ o ‘gigantones’ (Neoraimondia macrostibas), que a veces son tan altas como 15 m. Junto con el Alto de las Guitarras en el valle de Moche, Chuquillanqui es uno de los sitios más impresionantes de arte rupestre de América del Sur. El complejo está situado en la parta alta del Río Chicama, unos 77 km hacia el interior y a una altitud promedio de 850 msnm. El área está limitada por el norte con el río Chuquillanqui y al oeste por el río Huancay, cuyos cauces se unen cerca del caserío de El Tambo y desde aquí forman el río Chicama. Desde ciertos puntos del sitio arqueológico se puede ver la confluencia de ambos ríos. Chuquillanqui está situado en un espectacular paisaje enmarcado por imponentes montañas. Directamente al sur y cerrando el paisaje de la Quebrada de Algarrobos, se ubica la escarpada pared de una cadena de montañas formadas por Cerro Malín, Cerro Colorado y Cerro Carangas. Chuquillanqui es probablemente el sitio de arte rupestre costeño más oriental en la cuenca del Río Chicama. De hecho, aunque el sitio se encuentra relativamente lejos de la costa y está rodeado por los picos de los Andes, su repertorio visual es sin duda costeño y no de las tierras altas. Los petroglifos en Chuquillanqui contienen símbolos abstractos como espirales y cruces, líneas errantes, zoomorfos como monos, aves, lagartos y serpientes. Rostros antropomorfos, aunque raros, son los más importantes, ya que algunos ejemplos representados lateral y frontalmente muestran claramente las características del Estilo-MSC Cupisnique, mientras que varios rostros representados frontalmente tienen una o dos orejas triangulares. Sin embargo, la característica única de este sitio es la presencia de paneles y rocas con bordes aserrados, una impactante forma de arte rupestre, altamente intencional, cuya función y significado nos es desconocida.

Chuquillanqui
02 Valle de Moche

Alto de las Guitarras

Los Petroglifos de Alto de las Guitarras son un importante complejo arqueológico ubicado en el distrito de Laredo, en la provincia de Trujillo, departamento de La Libertad, Perú. Se encuentra ubicado en la margen izquierda del río Moche, al fondo de la Quebrada del Alto de la Guitarra (a unos 30 km de la ciudad de Trujillo), y a una altitud promedio de 1,200 metros sobre el nivel del mar, al pie del Cerro Alto de Guitarras. El recorrido al sitio arqueológico inicia en el camino Cupisnique junto al caserío de Quirihuac y la Huaca de los Chinos, y continuando a pie por el cauce de la quebrada seca durante varias horas. El sitio alberga cerca de 200 grandes bloques de granodiorita con grabados realizados principalmente mediante la técnica de percutido y raspado superficial. Las figuras representan reptiles, aves, mamíferos, peces, personajes antropomorfos (como figuras danzantes o estilizadas) y diseños geométricos. Destacan un impactante grupo de figuras de estilo Cupisnique representando divinidades y seres míticos, asociados al periodo Formativo, así como un conjunto de petroglifos naturalistas, más sencillos, de mayor antigüedad. El sito funcionaba como una estación o punto de paso clave que unía los valles de Moche y Virú en la época prehispánica, posiblemente asociado al comercio de la sal. El Alto de las Guitarras ha sido ampliamente estudiado por el arqueólogo e investigador Cristóbal Campana, quien a lo largo de su vida publicó diferentes textos dedicados a la interpretación y descripción de sus manifestaciones rupestres.

Alto de las Guitarras
03 Valle de Moche

Quebrada Santo Domingo

La Quebrada Santo Domingo es una zona arqueológica ubicada en el distrito de Laredo, Trujillo, La Libertad, en la costa norte del Perú. Se trata de un sitio reconocido desde el año 2001 por el Instituto Nacional de Cultura. Su denominación oficial es Zona Arqueológica Monumental Quebrada Santo Domingo y posee la categoría de Complejo Arqueológico Intangible, R.D.N. No. 329/INC, ratificado por Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación No. 28296 – Decreto Legislativo 635-ED. Sin embargo, desde la construcción del canal de Chavimochic en la década de los noventa, el sitio ha venido sufriendo severos impactos destructivos que han sido ampliamente documentados y denunciados en la prensa local y nacional (Corcuera Cueva, 2016). Además de su impactante belleza cromática, el paisaje ancestral de Quebrada Santo Domingo posee vestigios culturales que se remontan al período lítico paijanense —10 000 a. C.—, con ocupaciones sucesivas hasta la cultura chimú. La Asociación Peruana de Arte Rupestre (APAR) ha reportado la existencia de talleres líticos, caminos prehispánicos, edificaciones, material cerámico en superficie y, sobre todo, un enorme y poco estudiado campo de geoglifos, cuyas características los hacen únicos en el Perú y América (Corcuera Cueva y Echevarría López, 2010).

Quebrada Santo Domingo
04 Valle de Moche

Ciudad de Dios

Sitio ceremonial con formaciones rocosas que simulan estructuras arquitectónicas. Contiene grabados que representan deidades y seres mitológicos de la cosmología andina.

Ciudad de Dios
05 Valle de Moche

Menocucho

Zona arqueológica con petroglifos que evidencian actividades de caza y ritual. Los grabados muestran animales, plantas y símbolos de poder.

Menocucho
06 Valle de Moche

Simbal

La Piedra del Sol y la Piedra de la Paloma de Simbal (también conocida localmente como Piedra de Chacchit) son dos sitios de arte rupestre ubicados en el distrito de Simbal, en la provincia de Trujillo (La Libertad, Perú). Se ubican a unos 44 km al noroeste de Trujillo y a 4 km del pueblo de Simbal, entre el Caserío de Chacchit y el lugar conocido como El Vado. La Piedra de la Paloma representa la imagen de un ser divino con cuatro brazos en forma de serpiente ondulante, de estilo MSC – Cupisnique, el cual sostiene con sus brazos izquierdos un escudo con una cabeza. También se le ha vinculado localmente con denominaciones como la Piedra del Águila. La Piedra del Sol se encuentra ubicada en el caserío de Chacchit, a 700 metros sobre el nivel del mar y a unos 2 km del pueblo de Simbal. Este petroglifo se encuentra sobre una ladera del cerro orientada hacia el sureste, frente a la Piedra de la Paloma pero en la banda opuesta del río La Cuesta (afluente del río Moche). La Piedra del Sol data aproximadamente del periodo Formativo Cupisnique (alrededor de 1,500 a. C.) y representa un rostro antropomorfo grabado en la roca, orientado en dirección hacia el sol. Forma parte del circuito de arte rupestre del distrito de Simbal, que incluye otros sitios como los petroglifos del río Lucmar (Caserío Cajamarca).

Simbal
07 Valle de Virú

Queneto

Los Petroglifos de Queneto son un importante sitio de arte rupestre y complejo arqueológico ubicado en el valle de Virú, en la región La Libertad, en la costa norte de Perú. Se encuentra en la margen derecha del río Virú, en la quebrada de Queneto o quebrada de San Juan como también se le conoce, a unos 80 kilómetros al sur de la ciudad de Trujillo. Desde el centro de Virú toma aproximadamente 30 minutos llegar en vehículo al desvío de Queneto en la ruta a Huacapongo, y luego se recorre un camino rural de medio kilómetro. Sus restos arqueológicos están fechados entre los 1700 a.C. y 3800 a.C., vinculados al periodo formativo temprano o precerámico tardío. Los petroglifos se encuentran muy cerca del Templo de Queneto, el cual cuenta con monolitos o menhires (piedras verticales) que habrían funcionado como un observatorio astronómico, reloj solar y marcador de solsticios para el ciclo agrícola. Asociado al Templo de Queneto se encuentra un camino prehispánico empedrado que conduce hacia el Alto de las Guitarras en el valle de Moche. Los petroglifos están grabados sobre grandes bloques de piedra plana rojiza y lajas mediante la técnica de raspado ligero, y representan figuras lineales de felinos, lagartijas, serpientes, cóndores, batracios, zorros, cabezas y figuras humanas, así como escenas mágico-religiosas. En los últimos años, el sitio viene enfrentando diversas amenazas por invasiones de terrenos y afectaciones a su área protegida, por lo que se recomienda visitarlo con el acompañamiento de guías locales.

Queneto