Los Petroglifos de Queneto son un importante sitio de arte rupestre y complejo arqueológico ubicado en el valle de Virú, en la región La Libertad, en la costa norte de Perú. Se encuentra en la margen derecha del río Virú, en la quebrada de Queneto o quebrada de San Juan como también se le conoce, a unos 80 kilómetros al sur de la ciudad de Trujillo. Desde el centro de Virú toma aproximadamente 30 minutos llegar en vehículo al desvío de Queneto en la ruta a Huacapongo, y luego se recorre un camino rural de medio kilómetro. Sus restos arqueológicos están fechados entre los 1700 a.C. y 3800 a.C., vinculados al periodo formativo temprano o precerámico tardío. Los petroglifos se encuentran muy cerca del Templo de Queneto, el cual cuenta con monolitos o menhires (piedras verticales) que habrían funcionado como un observatorio astronómico, reloj solar y marcador de solsticios para el ciclo agrícola. Asociado al Templo de Queneto se encuentra un camino prehispánico empedrado que conduce hacia el Alto de las Guitarras en el valle de Moche. Los petroglifos están grabados sobre grandes bloques de piedra plana rojiza y lajas mediante la técnica de raspado ligero, y representan figuras lineales de felinos, lagartijas, serpientes, cóndores, batracios, zorros, cabezas y figuras humanas, así como escenas mágico-religiosas.
En los últimos años, el sitio viene enfrentando diversas amenazas por invasiones de terrenos y afectaciones a su área protegida, por lo que se recomienda visitarlo con el acompañamiento de guías locales.